Estaba una mujer haciendo el amor con su amante, cuando de repente llega el marido que estaba de viaje.
"¡Pronto, pronto, quédate parado aquí como si fueras una estatua!"
En eso entra el marido y le pregunta a la mujer:
"Mujer, ¿qué hace este hombre desnudo aquí en mi habitación?"
"No, querido, estás equivocado, no es un hombre, es un robot de última generación, hecho para satisfacer sexualmente y, además, altamente computarizado. Fíjate en la piel, es igual a la nuestra, todo, inclusive el calor, tócalo, tócalo. ¿Verdad que están llegado a límites insospechados en eso de la creación de robots?"
"Está bien, está bien, pero prepárame algo de comer que el viaje este me dejó demasiado hambriento y con deseos de hacer el amor".
"Pero querido, eso no va a ser posible porque estoy con la menstruación".
"¡Bueno, bueno, está bien, prepárame algo de comer!"
En eso, la mujer se va a la cocina y el marido observa cuidadosamente al amante, hasta que decide que si servía para la mujer, debería servir también para el hombre; pero cuando se lo va a clavar por la parte trasera, éste dice con voz robótica: