Va una monja en un taxi, varios minutos después de que se sube, el taxista le dice: "sor, si usted supiera. Todos hemos tenido fantasías sexuales, y la mía es hacer el amor con una monja".
"Eso no es ningún problema hijo, únicamente debes cumplir tres mandamientos: ser católico, soltero y nunca haber tenido relaciones sexuales.
"Hermana, yo cumplo con esos requisitos".
El taxista se para en un terreno solitario, se pasa al asiento trasero y resuelve a la monja. Pasa al asiento delantero y va muy callado nuevamente.
Luego comienza a llorar y dice: "sor, yo le mentí: no soy católico, ni soltero. Soy casado y soy judío, además tengo relaciones sexuales diariamente. He pecado, violé su virginidad".
"Por favor no llores, despreocúpate hijo, que mi nombre es Pedro y voy para una fiesta de disfraces."