Manolo le comenta a un amigo: "voy a tener que vender mi auto porque ya tiene mucho kilometraje". Para que lo venda mejor, el amigo le sugiere llevarlo con alguien que le altere el cuentakilómetros. Pasan dos meses y se vuelven a encontrar. "¿Lo vendiste, Manolo?", le pregunta el amigo. "No; ¿para qué, si ahora tiene pocos kilómetros?, responde Manolo.