Una mujer estaba pasando por un examen médico y se sentía avergonzada por estar muy pasada de peso. Cuando acabó de desnudarse, se sonrojó y dijo: "Estoy tan apenada, Doctor, creo que me he descuidado demasiado."
El médico, que estaba en esos momentos revisando sus ojos y oídos, dijo: "No se apene, señorita. Realmente no se ve tan mal."
"¿De verdad piensa eso, Doctor?"
Entonces, el doctor sostuvo un depresor de lengua frente a la cara de la muchacha y dijo:
"Claro. Ahora por favor abra la boca y diga MUUUU."