En octubre en Perú había un mono que a cada rato se pajeaba. Un día pasó una chica y se excitó como mierda; se agarró el pene y lo empezó a mover como un tren.
Al otro día pasó una chica guapísima y el mono se pajeó como otra vez del mismo modo.
Al tercer día encuentran al monito muerto y le preguntan a un señor que estaba al lado por qué había muerto, y el señor responde: