Campeonato mundial de forzudos. Dos tremendos hombres de color disputan la final. Uno mira con desafío al otro; de pronto le mete el dedo en el culo y lo levanta en vilo.
El estadio eufórico estalla en aplausos y silbidos. El otro negro mira inmutable a su rival... Aprieta los cachetes y le quiebra el dedo.