Manolo llega a la taquilla del cine y en cinco ocasiones compra el mismo boleto. Viendo que es el mismo tipo, el taquillero, entremetido, le cuestiona:
"¡Bueno, señor, ya es la quinta vez que compra boleto! ¿Qué le pasa?"
"¡Coño, con un carajo, es que cada vez que entro me lo rompen!