Un tipo acude a una taquería mexicana. Al verlo, el taquero le pregunta: "¿De qué quiere su taco?" "Deme uno de oreja". Entonces, el taquero toma un filoso cuchillo y le corta una ojera al parroquiano; la pica, la pone en una tortilla y le consulta: "¿Lo quiere con chile?" "¡No, no, no!", dice el parroquiano, bajando las manos y protegiéndose la zona púbica. "¡A mí no me gusta el picante!"