Cuando la Madre Teresa de Calcuta muere, San Pedro le informa: "Lo siento, pero se nos han acabado las coronas". Ya estando ahí, la Madre Teresa decide darse un paseo por el Reino de los Cielos. Horas más tarde vuelve indignada y le reclama a San Pedro: "Perdona, pero acabo de ver a la princesa Diana de Gales con una corona. ¡Y me habías dicho que no quedaban!" "¡Qué va, eso es el volante que no se lo hemos podido sacar!"