Un hombre que siempre que llega a casa borracho su mujer le pega, decide pedir consejo a un amigo:
"Eh, tío, tengo un problema".
"¿Qué pasa?"
"Pues que siempre que llego a casa borracho, mi mujer me pega. ¿Qué puedo hacer para que los vecinos no se enteren?"
"Haz lo que hacía un amigo mío: cada vez que te golpee, insúltala bien alto, así nadie se dará cuenta".
"¡Vale, suena bien, voy a emborracharme!"
A las 3 de la mañana llega el hombre, alcoholizado, a casa. La mujer le estaba esperando en el sofá y en cuanto éste abre la puerta de la casa, empieza a propinarle una paliza de mil demonios. Así que él empieza:
"¡Paff, eso por furcia!"
¡Poff, eso por irte con otro!"
La mujer lo coge, lo tira por la ventana y él grita: