Un famoso torero decide proponerle matrinomio a su enamorada. En la noche de bodas, el matador se desviste y la chica mira que éste tiene una pierna postiza. Segundos después de penetrarla, el diestro le reclama:
"¡Joder, qué no me has dicho que no eres virgen!"
"¡Pues tú tampoco me has dicho que tienes una pierna de palo!"