Un lanchero acapulqueño va caminando por la playa, en eso, ve venir a una rubia escultural y le piropea a su modo: "¡Mamacita, qué chichotas! ¡Qué nalgotas! ¡Qué piernotas!" La rubia, molesta, se vuelve y le lanza: "¡Prieto! ¡Peludo! ¡Apestoso!" El costeño, muy enojado, anuncia: "Mamacita, si es adivinanza, es el culo; pero si te refieres a mí... ¡Chinga tu madre!"