Un tontilandés quiere ir a Londres a visitar a su hijo que está estudiando allí. Le pregunta a otro de Tontilandia: “¿Cómo voy a Londres si no sé inglés?” “No te preocupes, el inglés es muy fácil. Sólo tienes que hablar muy despacio”. “¿Ya está?” “Sí, verás como te entienden todos”. Va el tontilandés a Londres, aterriza en el aeropuerto, sale y llama a un taxi: “Bue--nos--dí—as. ¿Po--drí—a lle--var—me a Ox--ford St—-reet.” “Des—-de lu--e—-go”, le responde el taxista. “¿Qué tal tiem—-po ha—-ce en Lon--dres?” “Es—-tá llo--vien—-do”. Y así siguen hablando mientras se van acercando a la ciudad. Cerca ya de Londres, le pregunta al taxista: “¿Tú de dón—-de e--res?” “Yo de Ton—-ti--lan--dia”. “¡An—-da! ¿En—-ton--ces que ha--ce—-mos los dos ha--blan—-do en in--glés?"