Un borrachín aborda un autobús de servicio público. Al momento de querer pagar, el conductor arranca y el temulento se va dando traspiés hacia atrás del vehículo. Luego, al enfrenar el camión, se desliza hacia delante, y así durante dos Km. Al momento de bajarse el chofer le exige:
"¡Oye, güey, págame!"
Con voz tartajosa, el borracho reclama:
"¿Por qué, pendejo? Si me vine caminando todo el trayecto".