Entra a una cantina un chaparro, muy borracho, y les grita a todos los presentes: "¡Todos los que están aquí son una bola de pendejos!" Nadie dice nada, así que esta vez vuelve a gritar con más fuerza: "¡Además, son una bola de putos!" Como nadie le reclama, se va. Uno de los que estaban en la barra le comenta al cantinero: "Oiga, mi amigo, ese chaparrito, que valiente es, ¿verdad?" "Deje lo valiente, ¡lo acertado que estuvo!"