El padre se dirige a sus feligreses: "Si tienen fe sanarán, si tienen fe sanarán; pongan su mano sobre la parte afectada y el milagro ocurrirá". Una pareja de viejitos está oyendo el sermón. El septuagenario disimuladamente baja la mano y la pone en la ingle. La viejita lo ve y le dice: "Viejo, él habló de milagro de sanación, no de resurrección".